Esto no es solo una cirugia

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Hace dos semanas salí de una cirugía por un tumor en un ovario izquierdo por endometriosis. 

Para las personas que no están familiarizadas con esta enfermedad, la endometriosis es una enfermedad crónica, inflamatoria y muy dolorosa que se genera porque partes del tejido endometrial crecen fuera del útero. 

Es una enfermedad muy común en las mujeres pero muy silenciosa porque los síntomas principales son el dolor durante la menstruación y las relaciones sexuales y nadie habla de eso.

Cuando hablamos del dolor sabemos que es subjetivo. Nadie puede decirme cuánto me duele, solo yo. Pero si eres mujer, tu respuesta siempre va a generar duda. Siempre hay espacio para creer que «estamos exagerando» porque si manifestamos nuestro dolor es porque no somos lo suficientemente fuertes o no hemos dado con una pastilla que simplemente nos quite el dolor y ya.

Fueron muchos meses de hacerle seguimiento al quiste.

Pueden estar preguntándose (o no): ¿Por qué esperé tanto para operarme?

Porque para mí esto no era solo una cirugía.

La primera vez que llegué al médico considerando la posibilidad de operarme el quiste media 6cm.

Operarme me ayudaría con los síntomas y sobre todo, era una medida preventiva para no tener que perder el ovario y reducir significativamente las posibilidades de tener un embarazo si algún día lo quería.

Después de revisar los exámenes el médico me dijo: «Te doy tres meses para seguir con tus tratamientos holísticos porque creo en ellos, pero si pasados esos meses el quiste crece o está igual mi sugerencia es operarte pero siempre será tu decisión». Yo sabía que operarme no me iba a resolver el problema de raíz.

Pero yo acepté.

Este médico nunca supo el favor tan grande que me estaba haciendo en ese momento. Me dio tiempo. 

Esos tres meses me confirmaron que esto no era solo una cirugía. Fue mucho más que eso.

En esos tres meses me dediqué tiempo a mí, fui a los talleres de Miut no como Eu de Miut si no como Eugenia Jaramillo, buscando conectarme con mi interior. Confirmé lo valientes que son todas las personas que llegan a Miut y me abren el espacio para oír sus historias y ser vulnerables (gracias a ti si estas leyendo esto y de alguna forma has hecho parte de un taller de Miut.) 

En esos tres meses tuve conversaciones difíciles, rescaté y cultivé amistades que significan mucho para mí y dejé ir otras, porque forzar interés es algo que simplemente ya no estaba dispuesta a hacer. Busqué sanar cosas del pasado, conectarme con mi energía femenina, con mi interior y con mi cuerpo a través del ejercicio como placer y no como castigo.

Me observé con miedo y lo acepté. Me cuestioné mucho la maternidad. 

Me di mi lugar poniendo límites (aunque esto me costó muchísimo y todavía me cuesta).

Reconocí y agradecí todos los avances que he hecho en mi proceso de sanar mi relación con la comida y gracias a eso, mi recuperación ha sido mucho más suave. 

En esos tres meses también acepté que para la mayoría de las personas esto era solo una cirugía pero para mí no, y eso es lo que importa porque la única persona que pasó por este proceso único, con sus errores y aciertos, fui yo. Y ver este proceso más allá de una cirugía me demuestra que estoy viva porque de eso se trata vivir, de sentirlo todo. 

Y así como el dolor es subjetivo, las experiencias también pero eso no las hace menos válidas porque lo que importa es qué hacemos con ellas y yo esta experiencia decidí vivirla, sentirla, atravesarla y compartirla con ustedes. 

 

Eu de Miut