Las revelaciones no pasan meditando

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Hace una semana estuve en un Ashram en Villa de Leyva.

Para las personas que no conocen estos lugares, un Ashram es un espacio para dedicarse a las prácticas espirituales. No era mi primera vez visitando este lugar, pero si mi primera vez sola. Sentí una necesidad de alejarme por un tiempo de la ciudad y buscar Miut.

Fueron unos días retadores porque llegué sin saber muy bien qué estaba buscando pero con la expectativa de conectarme y recordar la sensación (casi adictiva) que se genera cuando meditamos.

Llevaba varios días llegando a mi práctica diaria buscando algo pero saliendo con la sensación de que no estaba conectado.  Irónicamente, estaba haciendo todo lo contrario a lo que le digo siempre a las personas que llegan a mí y a Miut buscando aprender a meditar.

Me acordé de mis propias palabras: «no lleguen a su momento de meditación con expectativas porque se van a desilusionar, siempre.»

Pero ahí estaba yo. Buscando la desilusión casi que por placer.

Cuando no estaba meditando o haciendo yoga, estaba hablando sola, leyendo o dedicándome al karma yoga.

Los días pasaron y yo me despertaba cada mañana prometiéndome que este si sería el día en que iba a dejar mis expectativas durante mi práctica.

Pero una vez más, ahí estaba yo haciendo todo lo contrario. Sentándome en el cojín buscando en mi meditación algo que nunca iba a encontrar.

Hasta que llegó la respuesta.

Ese mensaje que estaba esperando encontrar en mi meditación llegó pero en un contexto muy diferente.

Llegó cuando llevaba dos horas revisando planta por planta, hoja por hoja quitando gusanos que se estaban comiendo todo el cultivo de la huerta local.

Y confirmé y probé una vez más el poder de la meditación.

No llegamos media hora a sentarnos en nuestro cojín a repetir nuestro mantra o a observar nuestros pensamientos porque ese sea el momento de la revelación. Al contrario. Llegamos todos los días a nuestra práctica a permitirnos que el resto de las 23horas y 30 minutos del día se conviertan en nuestro momento de revelación.

 

Eu de Miut